Dolor y esperanza; la realidad de familias de cientos de desaparecidos en Iguala
*Decenas de familias se organizan para encontrar vivos o muertos a sus desaparecidos
Jonathan Cuevas
Iguala, Gro.- El dolor, la angustia y la impotencia penetraron en cada rincón de la Iglesia de San Gerardo. En ese lugar donde suele haber paz y sanidad, hubo lágrimas. Ahí estuvieron, temblorosas y suplicando ayuda, las familias de al menos cien personas desaparecidas en Iguala y sus alrededores. Se concentró en ese lugar la gente que tiene sed de justicia. A las que funcionarios encargados de aplicar la justicia o investigar desapariciones forzadas, les dicen: “luego le marcamos si tenemos pistas sobre el paradero de su familiar”. Algunos llevan ocho años esperando la llamada. Otros, de plano les han advertido que ya no sigan pidiendo justicia porque “está en riesgo la vida de los denunciantes y de quienes investigan el caso”.
Pero hoy apareció una luz ante la presencia de organismos civiles nacionales avocados a la búsqueda de personas desaparecidas. Para las cerca de cien familias el crimen y desaparición de normalistas de Ayotzinapa ocurridos el 26 de septiembre en esta ciudad, fue el detonante para que se supiera la cruel realidad que estaban viviendo no solo los ciudadanos de Iguala sino también de sus alrededores. “No son solo 43 familias las que están sufriendo porque no encuentran a sus hijos, somos miles que hemos vivido en la angustia y el silencio durante muchos días, meses y años, por miedo”, destacaron en el encuentro.
Familias de desaparecidos en Iguala y municipios vecinos como Taxco, Tepecoacuilco, Cocula y Teloloapan, se reunieron con representantes de la Iglesia Católica, de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG), ciudadanos organizados y la organización Ciencia Forense Ciudadana (CFC). Encabezó el encuentro Julia Alonso Carbajal, una renombrada activista que mantiene una lucha por la localización de personas desaparecidas y por la paz, a raíz de la desaparición de su hijo Alberto López Alonso, el 12 de enero del 2008.
Se repartieron cien formularios que forman parte de una lista de 500 que habrá de recabar con datos de personas desaparecidas y sus respectivos familiares, con el fin de formar un banco de datos de desaparecidos en Iguala y, aplicar pruebas de ADN para compararlas con las de los restos que han sido extraídos de las fosas clandestinas halladas en esta ciudad y pueblos o ciudades circunvecinas. Familiares de víctimas de desaparición forzada se armaron de valor y expusieron sus casos uno por uno, aunque no lo hicieron todos. Entre los relatos se involucraba a grupos armados, autoridades municipales y hasta militares como los victimarios.
Entre los comentarios que hacían los familiares de víctimas, advertían que los Ministerios Públicos del Gobierno Estatal o Federal han sido omisos en las investigaciones de sus respectivos casos, a tal grado de que algunos les han solicitado que dejen de buscar a sus familiares.
Los ciudadanos de Iguala y municipios vecinos que llegaron al lugar, llenaron los respectivos formularios y afirmaron que seguirán la lucha por dar con el paradero de sus familiares, sobre todo saber con estas pruebas de ADN si los cadáveres extraídos de las fosas clandestinas coinciden con la identidad de sus desaparecidos. Ahí mismo fue conformado un comité que coordinará las acciones que siguen y, acordaron celebrar el próximo martes otra reunión.
También aclararon que el domingo 23 de noviembre se reunirán en la explanada de Iguala para subir a Cerro Gordo y sus alrededores donde han sido encontradas fosas clandestinas, con el fin de buscar cuerpos o restos humanos que se cree, las autoridades ministeriales y periciales han ignorado dentro de las propias fosas.
