¿Por qué desintegrar a los 43 estudiantes de Ayotzinapa?
*Emilio Lugo
Con un nudo en la garganta, escuché durante la hora que duró la conferencia de prensa del Procurador Murillo Karam, como se esforzaba por explicar con fotografías y videos, las declaraciones y recreaciones obtenidas de tres supuestos integrantes del grupo criminal de Guerrero Unidos, identificados como Patricio Reyes Landa (El Pato), Jonathan Osorio Gómez (El Jona) y Agustín García Reyes (El Chereje), que fueron detenidos y confesaron ante un Ministerio Público Federal, meticulosamente el homicidio de 43 estudiantes, la manipulación de los cuerpos, que apilaron en una barranca que es utilizada como basurero en Cocula, para después prenderles fuego y crear una hoguera que duró más de 12 horas, con el criminal propósito de no dejar ningún rastro o evidencia de la muerte de los normalistas capturados por policías municipales el 26 de septiembre en iguala de la Independencia.
La orden la dio, José Luis Abarca, presidente municipal en ese momento, que fue identificado en comunicaciones de radió, con la clave A-5, afirmó el Procurador. En el lugar donde fueron cremados los estudiantes, peritos de la procuraduría realizaron las diligencias y encontraron restos de huesos y dientes calcinados, que solo con tocarlos se pulverizaban, señalo de manera sería Murillo Karan. Agregando que la identificación de las victimas sería una tarea muy difícil y no podría especificar un tiempo determinado para cumplir con este proceso esencial, para poder afirmar con evidencia científica, que se trata de los estudiantes desaparecidos, pero fue rotundo al decir que las investigaciones aseguraban que en el lugar se realizó un acto de barbarie, en donde fueron asesinadas varias personas.
Este trágico desenlace que llena de terror a todo México, deja estas preguntas: ¿Por qué era tan necesario incinerar a los estudiantes? Sí el proceder de Guerrero Unidos, era asesinar y después sepultar los cuerpos en fosas clandestinas, que fueron localizadas y hasta el momento se tienen contabilizados 38 cuerpos, 4 de ellos plenamente identificados, y con los estudiantes suman 81 víctimas en Iguala, “una barbarie” ¿Por qué después de calcinar los cuerpos, juntaron y embolsaron los restos y cenizas, para arrojarlos al río? Acción atípica de los criminales, sobre todo cuando la intención es dejar evidencia de sus acciones para generar miedo… ¿Por qué la declaración de estos tres integrantes es considerada como verdadera? Lo pregunto por qué el ex fiscal de Guerrero, Iñaki Blanco, el día 5 de octubre, en conferencia de prensa dio una versión oficial, pero distinta a la presentada por el Procurador Murillo.
Iñaky Blanco Informó, que habían sido detenidos tres integrantes de Guerrero Unidos, Martin Alejandro Macedo Barrera (El Amarguras) vendedor de narcóticos; Honorio Antúnez Osorio, (El Patachín), Policía Municipal y ex militar; Marco Antonio Ríos Berber, presunto sicario… Las declaraciones de estos detenidos derivaron en la localización de las primaras fosas clandestinas, en Pueblo Viejo, en donde se encontraron 28 cuerpos. Pero resultó que las víctimas no son los estudiantes desaparecidos, de acuerdo a las autoridades. Dos de ellos, Martin Alejandro y Antonio Ríos declararon haber asesinados a 17 estudiantes, con disparos y golpes.
Pero ahora esto es incierto, el Procurador Murillo, con una nueva historia, delimita la primera averiguación de Iñaky, además pretende convencer a los familiares y a la sociedad, que los estudiantes fueron detenidos, después entregados a una célula del grupo de los Guerreros Unidos, que los asesino y los incinero, sin dejar claro que motivó la masacre y porque era necesario desintegrar a los estudiantes. Hasta el momento, se tienen muchos detenidos, muchas acciones y hallazgos, pero las cosas están como en un principio, los 43 estudiantes de ayotzinapa, ¿Están secuestrados? ¿Están desaparecidos? o ¿Fueron asesinados? ¿Se está manipulando o desvirtuando la investigación? Lo propio es preguntar ¿Para qué? o ¿Para quién? ¡Qué Caray!
Twitter @QueCaray_ELugo
