Poder informar sin amenazas exigen periodistas en México
En un hecho inédito, un gran número de periodistas nacionales y extranjeros, se reunieron en las escalinatas del Ángel de la Independencia, entre ellos reporteros, camarógrafos, fotógrafos, comunicadores, free-lance, columnistas, escritores, organizaciones de profesionales de la comunicación y activistas.
Ante un ataúd metálico de color negro que simbolizaba la muerte de 75 periodistas, desde el año 2000 a la fecha en todo el país, colocado al pie de la escalinata, de la columna de independencia, a pocos kilómetros de la residencia oficial de Los Pinos. Exigieron se esclarezca el reciente homicidio de Gregorio Jiménez de la Cruz, reportero veracruzano del diario “Notisur”, que el pasado 5 de febrero fue secuestrado y después de 6 días fue encontrado sin vida.
Los comunicadores fueron puntuales en señalar, que aun cuando la Comisión Nacional de Derechos Humanos y el Mecanismo de Protección de Personas Defensoras de los Derechos Humanos y Periodistas de la Secretaría de Gobernación, cuentan con presupuestos millonarios, la vida de cientos de periodistas sigue amenazada, por lo que exigieron que rindan cuentas de su responsabilidad y desempeño.
Testimonios de periodistas secuestrados, desplazados y otros brutalmente torturados, reforzaron la indignación de los ataques que enfrentan los periodistas. La escritora Elena Poniatowska, frente al ataúd, calificó de “injusticia” e “infamia” que por su labor se les asesine.
También se llevaron acabo manifestaciones espejo en las plazas de: Cuernavaca, Morelia, Villahermosa, Monterrey, Guadalajara, León, Hermosillo, Xalapa, Puerto de Veracruz y Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Lamentablemente durante el desarrollo de esta nota, fue dado a conocer que un reportero de Orizaba Veracruz, después de dos días desaparecido, apareció seriamente golpeado… Y el Diario Noreste de Mazatlán Sinaloa, recibió 2 amenazas telefónicas.
En México el único crimen contra un periodista que ha sido esclarecido, fue el del columnista político Manuel Buendía en 1984. El responsable del homicidio, José Antonio Zorrilla Pérez, director de la extinta Dirección Federal de Seguridad, fue sentenciado a 35 años de prisión, pero fue liberado en el 2013 debido a una enfermedad.
